miércoles, 10 de abril de 2019

La historia de un beso, del primero, o quizás no...



Cosas que una piensa cuando observa a la gente, hay miradas que dicen mucho. De una escena que vi ayer tarde, salió esta pequeña historia, puede que haya continuación, depende de vosotros.😁
Me aventuro en este género ( prometo no será muy pastelón porque no es mi estilo) para salir un poco de mi zona de confort, ponerme incómoda para ver cómo resulta.

Esta puede ser la historia de un beso, del primero, o quizás no…

Escondida bajo las mangas kilométricas de mi jersey, te estaba observando. Tan cómoda me encontraba desde mi sitio, que no tenía noción de nada de lo que ocurría a mi alrededor, nada en absoluto. Mi mente no estaba ahí, me encontraba a muchísima distancia, en algún lugar, quizás en otra galaxia, desde la cual podía verte en el silencio y me sentía feliz.

Que gusto. Que gusto era mirarte , perderme en unos ojos que no eran los míos, en esa sonrisa que era la puerta de mi completa felicidad, que gusto. Que gusto era oír tu voz, tan distinta a la de los demás, como música para mi alma. Que gusto saber que ni te fijaste en mi existencia, y yo, podía seguir ahí derritiéndome en secreto…

Me levanté tarde otra vez, salí sin desayunar. Ni siquiera me acordé de coger dinero para el bocadillo de la media mañana, sólo quería observarte desde mi ventana. Pero se me hizo tarde.

Me encanta ver cómo sales de tu portal cada mañana, y te colocas los cascos de música hasta llegar a clase mientras vas cantando todo el camino. Me encanta como pese a estar lloviendo, jamás usas el paraguas, y ni siquiera te molesta llegar empapada a los sitios.

Me encanta que no seas un clon de todas las demás. Que eres capaz de sentarte en una grada, en la final de un partido, con todo el mundo animando y tú estar ahí, tranquilamente leyendo, a lo tuyo.

Me encanta que no sepas que un día te miré y la vida desde entonces es de otro color…

La pregunta que repite mi cabeza es ¿cómo hago para acercarme a ti?

 

viernes, 5 de abril de 2019

CUENTAME UN CUENTO (II PARTE)


EL CABALLITO DE COLORES. 
EN BUSCA DEL SOL.
    Os dejo el cuento completo . Le he cambiado el nombre  en el título porque el anterior ya existía y lo he registrado. A mis niños les ha encantado, espero que a vosotros también. Un saludo. Que paséis buena semana.💋


    Erase una vez un pequeño niño que jugaba alegremente con su pelota en el parque.  Le encantaba darle con el pie todo lo fuerte que podía y se quedaba mirando hasta dónde era capaz de llegar. Imaginaba, cómo aquella pelota subía y subía hasta tocar las estrellas. Era su balón espacial, había ido y vuelto a la luna muchísimas veces.

    Pero cuando nuevamente iba a chutar bien fuerte, la pelota salió disparada en dirección contraria y se perdió entre los arbustos. Rápido y decidido corrió en su busca. Tenía un poco de miedo porque en ese lado del parque no había estado nunca sin su mamá y pensó, que si le veía ahí metido quizás se llevase una regañina.

    Fue entonces cuando la vio. Estiró todo lo que pudo sus manitas, pero no la alcanzaba. Por ese lado no iba a poder cogerla y se puso a pensar cómo llegar hasta ella. Unos segundos más tarde, se acordó de que había visto otro camino y se dirigió hacia el.
    Cuando el sendero se terminó, allí estaba su pelota, en medio de la campa. Fue entonces cuando al recogerla, sus ojos se quedaron clavados en algo espectacular….
    No sabía exactamente que era aquello que tenía delante, le parecía fantástico. A través de las nubes se abría paso un enorme tobogán con muchos colores, de esos que solo había visto pintados en los cuentos que tenía en casa. La luz llegaba hasta su pelota, que también brillaba, pues ahora tenía un color rojo muy vivo.

     Dentro del tobogán, había una escalera y de un saltito se montó en ella. Tenía un poco de miedo, pero, quería saber a donde llegaría. Agarrado fuerte a su pelota, la escalera comenzó a moverse sola  hacia arriba y, subió y subió, tan alto, que, pudo ver el parque y a sus amigos que seguían jugando. También vio a su mamá, que hablaba tranquilamente con las otras mamás del parque. Parecía tranquila y el niño, suspiró aliviado.
    Siguió subiendo y subiendo hasta llegar al otro lado de las nubes. Entonces, la escalera se detuvo y el pequeño se bajó. Miró a su alrededor, parecía maravillado. Estaba rodeado de miles de colores muy vivos, aunque no había sol en el cielo. Se reía al comprobar que en ese lugar,  las nubes eran rosas, la hierba parecía más bien azul y los árboles eran ¡naranjas! Pero... ¿Dónde estaba?
    Un ruido lo asustó. Tras uno de esos árboles, apareció la criatura más bonita que había visto en su vida. Pasito a pasito se fue acercando a él, con mucha timidez, un caballito blanco. Pensó que su piel le recordaba a la Navidad, como un precioso copo cayendo, tan blanco. Su pelo largo, parecía tan suave y se movía gracioso con el vaivén de la brisa. No tenía palabras para describirlo, aquel caballo le fascinaba. Pero  algo sí que notó en su mirada, parecía muy triste.
Enseguida se hicieron amigos y el caballito le contó al pequeño niño, lo que sus ojos ya reflejaban, no podía engañarle.
“Hace un tiempo yo brillaba tanto como esta tierra que ves. Mi pelo era del color del arco iris, con siete magníficos colores. Mis ojos tenían un reflejo verde turquesa, y mi piel, no era tan pálida sino que casi era plateada… y ya me ves ahora…
    La culpa de todo la tuvo el Sol, que envidioso de mí, un día se marchó de este lugar para cubrirlo de oscuridad. Ahora sin él, mis colores están apagados, mis ojos no tienen luz, este lugar ya no es mi hogar, me encuentro muy triste”
    El niño, se quedó pensando. No acababa de comprender cómo aquel caballito pensaba que su hogar era oscuro, pues, los destellos le cegaban. Señaló los árboles, los pájaros, el arroyo, pero nada, el caballito lo veía todo oscuro, sin luz. No sabía cómo podía ayudar a su nuevo amigo, pero quería hacerlo. Entonces tuvo una idea. Iría  a hablar con el sol para pedirle que volviera.
    -No te servirá de nada-,  dijo muy apenado el caballito. Nadie sabe hacia dónde se fue y es tan cabezota que no querrá hablar.
    Aún así, el pequeño no se dejó convencer. Tenía la esperanza de poder ayudar a su nuevo amigo. Creía mucho en lo que estaba haciendo. Sabía que el caballito volvería a sentirse como en casa. Su hogar estaba allí y era precioso. Entonces se puso a andar y a andar preguntando a los animalitos que vivían en aquella campa. Ninguno sabía dónde estaba el Sol. Pero no se rindió. Decidió que iría aún más lejos.
    Como sus piernas eran muy cortas, pensó que si montaba en el caballito, llegarían más deprisa. Momentos  después se alejaban a trote por la campa. ¡Qué sensación más maravillosa! – pensó. Nunca antes se había montado en ningún animal y parecía como si volasen por encima de aquella hierba tan azul y bajo el cielo de nubes rosas se sintió feliz. Entonces, llegaron hasta la cima de un acantilado, pero el camino se acababa… El caballito miró al niño con pena pues, parecía que todo estaba perdido.

    -Yo no me rindo-, dijo el pequeño con seguridad. 

    Empezó a llamar al Sol, en un tono cada vez más alto, hasta que terminó chillando su nombre todo lo fuerte que pudo SOLLLLLLL!!! ¿¡¡DONDE ESTAS?!!!!... gritaba sin parar. Pero no hubo respuesta. Los minutos pasaban y no ocurría nada. El caballito, desesperado comenzó a llorar. Sus lágrimas eran blancas, al igual que su pelo.

    “La culpa es mía- dijo. Nunca debí molestar al Sol. Realmente no se marchó, yo le obligué a irse. Era yo el que le tenía envidia, por como brillaba, por como lucía. Empecé a decirle que su luz apenas se veía y que estaríamos mejor sin él… y acabó creyéndolo. Todos los animalitos de la campa lo adoraban, todos, menos yo. Ellos siguen con su vida, continúan brillando, como si  el Sol no hubiese existido nunca. Ahora sé que cometí un grave error. La envidia me pudo más que la admiración. Echo de menos mis colores, pero, lo que más necesito es su presencia. Era mi gran amigo.”
    En ese momento, la pelota del pequeño, que seguía iluminada desde que llegó a aquel lugar, se elevó por encima de sus cabezas hasta llegar al cielo.

    -¿Me estabais buscando?- preguntó.
    El caballito, que seguía llorando, miró con curiosidad a la pelota del niño. ¿Sol?- preguntó entre sollozos, ¿eres tú?
    Para su sorpresa, sí que era el Sol. Había aprovechado la pelota para meterse dentro y así poder volver a ver su hogar, aunque fuera unos instantes.
    Cuando me fui- explicó, vagué por los cielos de muchos lugares, he visto incluso varios mundos. Hubo uno que me fascinó, que es de donde proviene este pequeño niño, le llaman Tierra. Allí, las personas me adoran, son felices cuando me ven salir por la mañana y me despiden con pena al anochecer, por eso me quedé un tiempo. Pero, la verdad es que echaba mucho de menos mi hogar, todos mis amigos y sobre todo a ti, caballito.
    Nunca entendí porque no querías estar conmigo y me fui a buscar otros amigos, pero, nunca encontré a nadie como tú. He oído bien tus palabras, sé que son sinceras y te perdono.
    Ahora era el pequeño el que lloraba de alegría. Miró al caballito con orgullo ¡lo habían conseguido! Entonces ocurrió lo inesperado. Cuando el caballito obtuvo su perdón, los colores volvieron otra vez a su pelo. Sus ojos, tenían vida de nuevo, parecían dos rubíes. Una amplia sonrisa iluminaba su rostro. Su piel, se volvió de un color plata brillante, hermoso, magnífico.  Era feliz de nuevo.
    Montado a lomos esta vez del caballito de colores,  bien protegidos bajo el brillante sol amarillo, en un cielo de nubes rosas y fresca hierba azul,  llegaron por fin juntos a su hogar. El resto de los animales se sentían dichosos por tener de vuelta a su querido Sol.
    -Es hora de irme-, dijo el niño.
    - Lo sé -, respondió el caballito. Pero antes, te concederé un deseo. Ahora que vuelvo a ser yo mismo, mi magia también ha vuelto y me siento muy agradecido por tu ayuda.
    Entonces el pequeño, se miró  en el reflejo del agua que había en un estanque cercano. Vio un  niño que parecía muy valiente. Su ropa estaba limpia, había comido muy bien en casa y no sentía hambre, sus zapatos eran nuevos, su pelota estaba en su mano. En casa le esperaba mamá, papá y todos sus amigos….

    -No quiero nada. Creo que lo tengo todo.
    El caballito sorprendido ante la respuesta del pequeño, insistió nuevamente.

    - Estar aquí ha sido un regalo. Conocerte, poder ayudarte. Hablar con el sol, estar en el mundo de los cuentos. ¡No me va a creer nadie!- se reía a carcajadas el pequeño.
    Entonces el caballito, acompañó al niño hasta el tobogán que le llevaría de nuevo al parque desde el que marchó. Estaba un poco preocupado, pues, había estado mucho tiempo fuera y pensó que su mamá igual le estaba buscando.
    -No te preocupes por eso. Aquí el tiempo pasa muy deprisa, en tu tierra habrán pasado unos pocos minutos- le indicó su amigo de colores.
    El pequeño abrazó a su querido caballito y, pasando la mano por  su  pelo, le dio un beso en la frente.
     - Cuídate caballito. Eres magnífico tal y como eres. No dejes que nadie apague nunca más tus colores, ni siquiera tú mismo.
    Y se fue.
    Cuando llegó al parque, vio a su mamá y la dio un gran abrazo. El mundo puede que no brillase tanto como en los cuentos, pero para el niño,  así era perfecto, exactamente como estaba.
                                                                                                                           
 FIN.

Hecho con  mucho cariño, para gente maravillosa.
La fantasía es el vehículo que motiva al mundo. 
Patry C. 

lunes, 1 de abril de 2019

CUÉNTAME UN CUENTO. (PRIMERA PARTE)




Esta semana os traigo un tema que a mí me parece muy importante, la lectura con niños. Independientemente si tienes hijos, sobrinos, primos o conocidos en edades tiernas de aprendizaje o no, siempre hay un niño deseando entrar en este mundo mágico de la lectura.
Empecé creando unas líneas pero vi que el tema se podía hacer extenso. Así que, para no aburrir mucho lo he dividido en dos partes, espero que os guste, os haga pensar u os sirva.

Una de las cosas cotidianas que más aprecio, es la hora del cuento con los niños. Es como un ritual. Leer con mis hijos es una maravillosa experiencia que se va volviendo un poco más adictivo cada día. Sentados en el sofá agarramos la mantita (aunque sea en Agosto) y bien tapados empezamos con la lectura. El mayor se sienta  a la izquierda, el pequeño a la derecha, y yo, en medio de ambos con el libro, bien pegados. La hora, es un poco como mejor nos venga, para estas cosas no hay nada escrito, mínimo unos veinte minutos.
Con el libro ya abierto, empezamos el viaje, hacia cualquier lugar. Hay algo hermoso en ese instante, un día vamos en tren, al siguiente en plena selva viendo leones… me parece que abrir esa puerta hacia el reino fantasía es un regalo para el futuro. Tan importante me parece, visualizar, ver aquello que se está contando, porque, son cosas que con el tiempo se van perdiendo, esa capacidad para poder crear de la nada todo un mundo nuevo.
Recuerdo que en mi infancia estaba (y sigo) muy en las nubes. Ya podía estar hablando con alguien que como me viniese una idea, una imagen, el poder de desconexión era brutal… pero no podía evitarlo. Visualizar, imaginar, ayuda mucho con las situaciones que nos acontecen a diario, puedes dar varias soluciones antes de que las cosas ocurran. La creatividad es una de las habilidades más importantes para aprender a resolver conflictos y la lectura ¡la despierta!


Me fascina leer, desde siempre y, cuando llegó el momento de tener hijos, tenía muy claro que debía fomentar la lectura con ellos. Entonces desde bien pequeños empecé con la estrategia del interés…
Como los niños aprenden por imitación, me sentaba al lado de ellos con un libro, y ponía caras de alegría, o me reía. De alguna manera hacía que su atención se desviara hacia lo que yo estaba haciendo. Enseguida, vi la reacción.
Es muy importante descubrir que para los niños lo más importante no es “la información hablada” sino que los niños aprenden de las acciones de los mayores. El cómo se hace, ahí está la clave.
Hoy en día sigo leyendo, aunque ahora me voy centrando en otro tipo de lecturas. Ahora opto por historias  cortas, de relatos, me aportan más sentimiento y me dejan con esas ganas del final previsto o imprevisto del que quizás, habría escogido otro yo, por qué no. Para los míos, tengo clásicos de colecciones de Teo (de toda la vida), otros en euskera (Txomin) para que vayan haciendo oído  y los libros de toda la vida, esos que no nos falten.
Tengo uno que me han prestado hace poco para leer con el bebé Adivina cuánto te quiero, si no lo habéis leído, os lo recomiendo. Os daréis más besos y achuchones casi que lectura, eso sí… del conejito que aparece no se olvidarán. Mi pequeño lo llama el cuento del beso. Es delicioso.
Quería dejar aquí escrito algo de cosecha propia. El cuento original que lleva este título ya está escrito. Pero el título me encantaba, por ello creamos uno nuevo, para darle nuestro toque en casa, espero que os guste el resultado…😋


EL CABALLITO DE SIETE COLORES (PRIMERA PARTE)

Erase una vez un pequeñín que jugaba alegremente con su pelota en el parque. Le encantaba darle con el pié todo lo fuerte que podía y se quedaba mirando hasta dónde era capaz de llegar. Imaginaba, cómo aquella pelota subía y subía hasta tocar las estrellas. Era su balón espacial, había ido y vuelto a la luna muchísimas veces.
Pero cuando nuevamente iba a chutar bien fuerte, la pelota salió disparada en dirección contraria y se perdió entre los arbustos. Rápido y decidido corrió en su busca. Tenía un poco de miedo porque en ese lado del parque no había estado nunca sin su mamá y pensó que si le veía ahí metido quizás se llevase una buena regañina.
Fue entonces cuando la vio. Estiró todo lo que pudo sus manitas, pero no la alcanzaba. Por ese lado no iba a poder cogerla y se puso a pensar cómo llegar hasta ella. Unos segundos más tarde, se acordó de que había visto otro camino y se dirigió hacia él.
Cuando el sendero se terminó, allí estaba su pelota, en medio de la campa. Se agachó para recogerla, pero, sus ojos se quedaron clavados en algo espectacular…. (continuará)

 



 NOTAS: Este mes de Marzo 2019 ha sido espectacular. He conocido al equipo que está ayudándome para que el libro de relatos que con tanto cariño he hecho salga a la luz. Han sido capaces de dar respuestas a mi lista de preguntas . Me han destripado el texto y me han felicitado por mi redacción. 
He ido a hablar con librerías. Tengo pendiente poner la fecha para el lugar de presentación en cuanto me lo den físicamente. Falta, hablar con la radio local y pulir detalles. Me espera un mes de Abril de locura, pero estoy encantada. Tengo un poco de miedo, pero es miedo del bueno, del que sé que va a salir bien. 😊




















miércoles, 20 de marzo de 2019

Y TÚ...¿CÓMO LE HABLAS A TU AGUA INTERIOR?




Con lo que voy a escribir a continuación,  creo que me voy a tirar directamente de cabeza a la piscina. No me he vuelto loca, simplemente es una reflexión que me parece interesante. Si tenéis un poco de paciencia y aguantáis hasta el final, creo que os gustará.
Hace dos semanas, estaba hablando con una de mis pacientes recién diagnosticada de un tipo de cáncer hemático (de sangre) en su habitación. Ya habían pasado unos cinco días desde que lo sabía y el jarro de agua fría todavía goteaba. Ella es joven y este había sido su primer ingreso hospitalario. Se sentía bastante asustada por el aluvión de información recibida y, lo único que su cabeza había podido traducir fue: cáncer, quimioterapia, cambio de planta, para ya. Dentro de la gravedad de esta situación, afortunadamente para ella, en su caso, había un tratamiento que comenzaba en varios días y las probabilidades de éxito eran altas.
Suspiraba con aquella mezcla de emociones que aún no era capaz de digerir. Y me aventuré a mirarla tranquilamente, me senté a los pies de su cama y le dije:

-Sé que a partir de este momento, muchas cosas en ti van a cambiar. Hazme el favor y llora cada vez que te entren ganas, pero también ríe, sueña y sigue con tu vida pese a esta “etiqueta” que es momentánea. No estoy en tu pellejo, pero, estoy aquí, contigo.

“Estamos hechos prácticamente de agua, y es muy importante la forma en la que le hablas a tu agua interior.”
Lógicamente tras la última perla, me miró como las vacas al tren. Lógicamente, al soltar aquello sabía que ella estaba preparada para oírlo, por las conversaciones que habíamos mantenido anteriormente. Se lo resumí así: Un médico japonés llamado Masaru Emoto descubrió que el agua tenía una vibración. Esa vibración, cambiaba según los pensamientos y las palabras que tuviesen las personas. Todo esto se traducía a través de unos bellísimos cristales hexagonales. Si esto lo extrapolamos hacia el cuerpo humano, que es prácticamente agua, te puedes imaginar lo que es capaz de hacer en nuestro interior. Estas palabras y pensamientos tienen memoria vibracional. No me lo creas, compruébalo. Puedes ver el  documental y también hay un libro llamado “Mensajes del agua”.
Al día siguiente, pasé a verla porque no la llevaba yo. La noche anterior, se había visto el documental y le habían encantado las fotografías. No le di una cura, pero sí en algo en qué pensar.
Aquello en lo que más te centras, es lo que más atraes siempre y en cada situación, sin excepción. Allí donde va tu atención, es dónde pones tu energía y todo se expande.
                Tengo por seguro que sigue preocupada por su estado de salud. Tengo por seguro que hoy día sigue padeciendo cáncer. Pero, también tengo por seguro, que no todo su tiempo lo va a emplear en centrarse en su enfermedad.

Quizás, lo que he narrado líneas arriba pase desapercibido para muchos, incluso parezca ridículo o místico… Pero hace que te cuestiones…

“Si los pensamientos pueden hacerle eso al agua, imagina lo que nuestros pensamientos pueden hacernos a nosotros

Para mí estas palabras fueron un descubrimiento que me impactó de sobremanera.


PEQUEÑO RESUMEN DEL ESTUDIO DE MASARU EMOTO.

Masaru Emoto fue un científico Japonés (22 de julio de 1943 - 17 de octubre de 2014) que, mediante un ARM (Analizador de Resonancia Magnética)  trasfirió información vibracional al agua estructurada. Esta agua era especial (no era del grifo) y la llamó agua HADO.
Muchos de los síntomas causados por distintas enfermedades podían curarse con esta agua, tratándose alrededor de 10.000 personas.
Al principio a los médicos y los científicos les costaba creer en la idea de que el agua por sí sola pudiese curar, por ello, Masaru tomó la firme decisión de demostrarlo.
Se basó en la idea de que no existían dos copos de nieve iguales y, si la nieve es agua y, tiene cristales, entonces el agua debe tener esos mismos cristales cuando está helada. Así comenzó este estudio, aunque no se obtuvo resultados inmediatos.

¿Qué es un cristal de agua?

Todo lo que existe en este mundo, vibra. La vibración es energía y es esta misma vibración la que viaja a través del agua. Por tanto, los cristales hexagonales que nos presenta, se podría decir que es la fuerza vital de la madre naturaleza.
También se dice que la ausencia de cristales hexagonales en el agua puede ser un indicio  de que la fuerza vital de una determinada forma por una u otra razón, ha sido puesta en peligro energéticamente. Para llegar a estas conclusiones se han basado en el estudio de 8 años. Unos 60 días después del inicio del estudio, consiguieron la primera fotografía de la cual, Masaru, se sintió tan agradecido que la puso en la portada de su libro “Mensajes del agua”.
Para extraer las muestras: Elegían el lugar y recogían el agua en un frasco. Las muestras, se disponían en placas de Petri aproximadamente 1 ml a -25ºC durante tres horas. Pasado ese tiempo, eran colocadas  bajo el microscopio, se esperaba a ver qué forma aparecía.
Pero este estudio dio para mucho, mucho más de lo que en un principio se había estimado.



Exposición del agua a la música:

Teniendo en cuenta que la música se creó para volver a llevarnos a la vibración original de bienestar, es lógico pensar que la música reajusta las vibraciones distorsionales, se ve en la propia historia del ser humano (tras una guerra siempre se ha visto que las personas crean canciones positivas para elevar el ánimo). Por eso Masaru estaba seguro que la música, es un método de curación antes que una expresión artística. Al exponer el agua destilada en contacto con la música surge su lado expresivo, se transforma según va cambiando la música. El resultado, juzgar vosotros mismos.



Entonces fue mas allá….

Exposición del agua a las palabras: Tanto positivas, como negativas














Exposición del agua a los pensamientos: Tanto positivos, como negativos.

Aquí se usó agua común del grifo. A través del pensamiento positivo dirigido con buenas palabras y centrándose en ello se observó un pequeño cristal que empezó a aumentar de tamaño lentamente. Al observarlo bajo el microscopio se vio un único cristal perfectamente equilibrado.
A través de la cristalización el agua nos está diciendo que puede actuar como nuestro espejo, que puede reflejar el pensamiento humano. El agua tiene la capacidad de mostrarnos lo que no podemos ver. Esa misma agua también fluye por nuestro cuerpo y nutre a todo tipo de vida que hay en la tierra.
Toda esta información que aquí aparece, si tenéis curiosidad la tenéis a vuestra disposición en Internet y en el libro. Me acordé de esa reflexión y la quise plasmar en estas líneas. No sólo ocurre con el agua, ocurre con las plantas y con muchas otras cosas más.
Con esto, espero que os haya hecho pensar, aunque solo sea un minuto, que quizás haya algo más que lo que pueden apreciar nuestros ojos físicos. A mí así me gusta creerlo.
                Ya veis que en este blog no sólo se habla de escritura, también me encanta todos los temas relacionados con pensamiento positivo y crecimiento personal.








jueves, 14 de marzo de 2019

EL COPO DE NIEVE


EL COPO DE NIEVE

Algo que me apasiona de verdad es escribir. Comencé como la mayoría de la gente, haciendo un pequeño diario en la adolescencia. Poco a poco, ese diario se convirtió en dos cuadernos, luego en cinco… se me estaba yendo de las manos a una velocidad de vértigo.😄
Afortunadamente, tuve una charla interior y decidí que debía centrarme en aquello que realmente movía mi vibra. Gracias a una lectura fortuita de unos relatos cortos, el piloto se me encendió y enseguida me puse manos a la obra. Fui juntando un poco de por aquí, otro poco de por allá y sacando lo mejor de mis recuerdos.

Como resultado, algo más de un año después, mis pequeños relatos han ido tomando forma y me siento muy orgullosa de todo el proceso. Están esperando a ver la luz en los meses que vienen, iré poniendo mis avances para que no se me olvide nunca esta primera experiencia. Todos ellos, tienen su por qué. El primero que escribí se titula así,  El Copo de Nieve. Me inspiré en una charla de una gran mujer, Louise L. Hay, en la que explica como cada uno de nosotros es similar a un Copo de Nieve, único, especial  e irrepetible , que no hay ni habrá nadie en este planeta igual, nunca.

De ahí nace la importancia, al menos para mí que tengo hijos, de que se den cuenta que lo valioso que es saber que, cada persona es distinta y que cada uno tiene que ser fiel a lo que es. Quiero que sientan que son importantes para mí, para el mundo y para ellos mismos. Que lo entiendan, lo integren, y lo difundan.

En mi trabajo diario como enfermera muchas veces veo la soledad en los pacientes, muchos de ellos sin familia, sin ayuda ni apoyo. Mi trabajo no es juzgar a la persona que tengo enfrente, esa no es mi tarea. Me encargo de que, durante las horas en que su situación se une a la mía no se quede sin saber, sea bebé, niño, anciano, sano o enfermo, que su existencia sí que cuenta y que es importante.

Por todo lo dicho anteriormente, decidí que quería plasmar esa idea en algo mío, de una forma sencilla, que se pudiese entender. Lo hice en forma de cuento y de ahí surgió mi primer relato. Dejo un pequeño extracto del original en el que Una nube que lleva en su interior a sus queridos copos de nieve los suelta al mundo, espero que os guste:

 “Pero acordaros de esto, queridos míos, desde el inicio del planeta no ha habido dos copos de nieve iguales y ciertamente nunca los habrá. Cada uno es único y especial, muy querido  y esperado. Gracias a vuestra existencia daréis vida, sacaréis la sonrisa a los niños, los campos florecerán y las familias recordarán lo maravilloso que es hacer el ángel sobre vosotros, tirados  sobre un manto blanco, riendo sin parar, llevaréis la alegría.

No tengáis miedo, pues, aunque ya no estéis protegidos bajo mi cuerpo esponjoso, os observo desde aquí arriba. Recordad: venís del mismo sitio, habéis compartido los mismos instantes y experimentado  el mismo miedo, las mismas dudas. Formáis parte de un todo más grande que vosotros, más incluso que el propio cielo y las estrellas. Un todo infinito.”


Al terminar el día de hoy, recibí una grata sorpresa, parece que la edición del libro va para adelante, estoy muy emocionada😃

viernes, 8 de marzo de 2019

La gran cuestión es si vas a ser capaz de darle un "Sí" de corazón a tu aventura (J.C)


La culpa de todo este lío la tiene mi lado pisciano, estoy casi segura. Cuando se empeña en hacer que me plantee un reto, no tiene piedad. Me va poniendo frente a mí distintas situaciones en forma de “coincidencias”, como hacer que encuentre personas que parecen corrientes pero, su mentalidad es asombrosa… hacen tambalear mi lógica, de verdad.
 Me llena de  información, de esa que motiva y hace que mueva el trasero y la última de estas ideas ha sido empezar a escribir un blog. Hace tiempo que ronda por mi cabeza la idea de tener un espacio mío para dejar de seguir a otros y dar el  salto al ruedo, simplemente para ver qué pasa.
Me he empapado de todo lo que ha ido cayendo en mis manos para hacer que mi vida sea más rica en todos los aspectos. A veces lo he conseguido, otras muchas, no. Sigo pensando que en la escuela de la vida, estoy todavía en pañales, o como mucho, en preescolar. Por eso pensé que ya era hora de ir poniendo todas estas "mis pequeñas cosas" en orden, porque de algún modo quiero llegar a plasmarlo y quién sabe, quizás le sirvan a alguien...
2019 es el principio de un nuevo camino y, este es el lugar que será testigo de todo ello.
¡Estoy impaciente por empezar! 😃


EJERCICIO DIA 19

       Muy buenos días, hoy empezaremos pasito a pasito a crear nuestra propia magia por medio de nuestra gratitud. El ejercicio de hoy es b...