jueves, 12 de marzo de 2020

UNA PEQUEÑA HISTORIA- LA COSECHA.


Hace tiempo que no paso por aquí y no tengo más excusa que el acúmulo de trabajo diario. Tenía muchísimas ganas de ir poniendo todo lo que pasa por esta cabecita loca que tengo y he ido apilando en un rinconcito del ordenador, poco a poco iré desgranando.
Estoy sumergida en un nuevo proyecto, que me saca la sonrisa y que en ocasiones me trae de cabeza, pero mi instinto pisciano me dice que siga y hacia ello voy. El borrador ya está enviado, ahora pendiente del informe de lectura para ver hasta dónde se puede exprimir. 😊
Bueno, que no me quiero enrollar mucho. Hoy os he traído un pequeño relato  que escribí hace unos meses, de esos que me gustan a mí, con un mensaje oculto del que quizás se pueda aprender algo. Como siempre, al volver a releerlo he retocado cosas, espero que os guste.
A ti, gracias por leerme. Feliz lectura.

LA COSECHA
                                                                                                                                         Patry Casado
  
En el día más frio de aquel invierno, decidió que era hora de arreglar el granero. El viento golpeaba el cristal sin piedad, una y otra vez, mientras el sonido del aire se colaba por toda la estancia. A través de los agujeros del tejado, las gotitas de lluvia iban cayendo en un ritmo cada vez más acelerado, para terminar dentro de los bidones que Martín había colocado en el suelo.
            Sacó los tablones del cobertizo y los estuvo serrando para reparar todas las grietas que tenía a la vista. Protegió bien las ventanas y se ocupó de barrer  todo el suelo. Había recogido tres cubos de agua de lluvia que servirían perfectamente para abastecer a sus animales hasta la mañana siguiente.
En su mente tenía un pensamiento que le rumiaba sin parar noche y día. No llegaba a entender cómo dedicando tantas horas a sacar aquel trabajo adelante, la vida se empeñaba en ponerle una piedra tras otra. A diario maldecía su suerte. Este año había sido especialmente duro. Recogió menos de lo esperado en la cosecha y ahora, tocaba malvivir con lo justo. Sabía que debía cuidar bien lo poco que le quedaba en aquel granero, pues, era lo único que permitiría poner comida en su plato a diario.
Tenía cuatro animales grandes dentro del granero a los que les gustaba dormir junto al heno, alejados de la fría puerta de la entrada. Los pequeños, estaban separados por jaulas. A veces Martín solía quedarse más tiempo de lo necesario junto a ellos, no quería entrar en casa. Se negaba a creer que en otra época lo había tenido todo; una granja envidiable, las verduras más grandes del valle y un campo fértil. Sus preciados animales parecían ser los únicos que le escuchaban realmente, o al menos, eso le reconfortaba pensar.
Su mujer Ana le hacía sentir culpable, no por lo que decía, sino por lo que callaba. Cada vez que le devolvía la mirada, podía sentir la indiferencia en el rostro de una mujer, que tiempo atrás lo había sido todo para él, todo. En su casa no había gritos, ni discusiones, prácticamente ya casi no se hablaba de nada en particular. Solamente les unía un viejo y destartalado hogar, pero al fin y al cabo, se habían convertido en dos desconocidos que vivían bajo un mismo techo.
Estaba anocheciendo. Cuando terminó de apilar el heno, separó a los animales, cepilló a su caballo y fue a poner agua a los conejos. Entonces vio para su asombro que Doti, su coneja más vieja, estaba patas arriba. Una mezcla de ira e impotencia le recorrió su cuerpo; -“¡joder!”-exclamó, mientras intentó darle la vuelta con cuidado. Pero ya era tarde, Doti se había ido. Los demás compañeros de jaula miraban ajenos la situación, seguían haciendo sus cosas de conejos. Fue a buscar una bolsa de basura para sacarla lo antes posible, pues tenía miedo que si había enfermado, contagiase al resto. Sacudió aquel plástico con toda la rabia que pudo y metió en ella el cuerpecito sin vida de lo que, hasta ese momento, no solo había sido una fuente de ingreso. Sintió que ese día ya no podía ir a peor. Pero cuál fue su sorpresa, cuando al limpiar bien la jaula, encontró envuelto en un ovillo de pelo, lo que parecía ser un animal diminuto. Estaba recubierto con restos de fluidos, y emitía leves sonidos, pero ¡sí!, era un conejo ¡y estaba vivo! En ese momento lo agarró entre sus manos y mirándolo con ternura  pensó que no sabía muy bien cómo iba a cuidarlo, pero al menos, lo intentaría.
Llegó a casa. Su mujer estaba a punto de acostarse.
-Tienes la cena en la mesa- le informó al pasar junto a él.
-Gracias Ana- dijo casi en un susurro.
-¿Qué es eso que traes? ¿Otro gato?
-No es ningún gato- le dijo interrumpiéndola. Doti ha fallecido y este pequeño estaba bajo ella.
-¿Quién demonios es Doti? -le miró perpleja.
-Nadie… ¡Déjalo! No te preocupes. Vete a dormir.
Y sin querer iniciar una conversación banal, Ana se alejó murmurando algo para sí.
Martín volvió a sentir esa punzada en su pecho, como le ocurría casi a diario, cada vez que sus miradas se cruzaban. Le causaba una gran pena no poder compartir su amor por los animales con su esposa, pero no tenía tiempo ahora para lamentaciones. Lo más importante era acomodar al nuevo huésped que se había presentado sin avisar. Buscó algo de leche que había recogido esa misma mañana y se hizo con un par de trapos mullidos que encontró en un cajón. Se acordó que tenía un cuentagotas sin estrenar en el armarito del cuarto de baño, y con mucha paciencia fue dando de comer al pequeñín. Permaneció ahí sentado, en la mecedora de madera, junto a las pocas brasas que aún lucían dentro de la chimenea. Pasado un rato, el conejito terminó todo el alimento.  
Por un momento, la escena le pareció tremendamente graciosa. Un hombre de su edad, dando el biberón a un animalillo, en mitad de la noche. Entonces automáticamente su mente viajó hacia atrás, e intentó recordar esa misma escena en su pasado, pero sorprendentemente, por muchas vueltas que dio por su memoria, no la encontró. ¿Es posible que jamás le hubiera dado el biberón a ninguno de sus hijos? Estaba seguro de que su mujer no pudo dar pecho a ninguno de ellos, pero creía haber tenido la sensación de que al menos una vez, lo había hecho. Por mucho que lo intentó, las imágenes no venían. En ese momento se sintió miserable, dolido consigo mismo, infeliz…
El pequeño visitante parecía ya dormido. Lo colocó en la jaula bien tapado al lado de la mecedora, mientras levente, le oía respirar. Abrió la lata donde guardaba el tabaco y aplastó un poco en el interior de su pipa. Cerró los ojos y mientras aspiraba lentamente el aroma, se dejó llevar por el silencio.
Él, que se tenía por buen padre, dudaba ahora de ciertas cosas que siempre había dado por seguras. Tenía una relación estupenda con sus hijos, aunque ya no vivían en casa, ni siquiera en la misma provincia, siempre estaban al otro lado del teléfono. Les había enseñado a pescar, a curar heridas, a cuidar de los animales, a trabajar, conducir… ¿y si no había sido suficiente? Entones, en un momento revelador, tomó una decisión. Esta vez, sí que haría bien las cosas. No tenía que demostrar nada a nadie, pues, nadie le había pedido explicaciones. No toleraría más quejas, iba a convertirse en un hombre de acción. Este cambio comenzaría por criar a Nico, que es así como decidió llamar a su pequeño amigo. Sería el único responsable de su nueva mascota y le daría de comer cada día, las veces que fuera necesario. Mantendría limpia su jaula y le acompañaría hasta el día que ya no le necesitase más, igual que a un hijo. La idea se le antojó graciosa y los resultados no tardaron en llegar.
Pasaban los días y Ana le miraba incrédula cada mañana cuando Martín se sentaba en la mecedora con Nico, que cada vez estaba más grande, para darle de comer. Aun así, no le decía nada. Llegó un momento en el que Nico fue creciendo y ya comía solo. Era un precioso conejo sano  que también adoraba mucho a su dueño.
Martín, tenía algo más de tiempo libre y una la sensación de que por fin “estaba haciendo algo útil” le mantenía con ilusión cada día. Su carácter se hizo más agradable y decidió traer flores a casa cada mañana. Las ponía en el centro de la mesa para llevarle a Ana un poco de color y por qué no, quizás sacarle alguna sonrisa. Empezó a pensar en su próxima cosecha y cómo podía mejorar aquella tierra y entonces por primera vez en su vida, decidió pedir ayuda a un vecino. Acabó apuntándose a un curso que se impartía en su ciudad para mejoras en la tierra y eso hizo que, al tener su cabeza ocupada con algo que le producía interés,  los pensamientos negativos de su cabeza poco a poco se fueran yendo. Aprendió mucho durante todo el invierno, cosas nuevas del campo, retomó su amor por la buena lectura, incluso mejoró la relación con su esposa. Descubrió que aunque ambos habían estado ausentes durante mucho tiempo, quizás aún no estaba todo perdido.
Para cuando quiso darse cuenta, Nico, estaba preparado ya para mudarse al granero, con los suyos. Sentía una mezcla de pena y orgullo, pero había conseguido más cosas que criar a un conejo durante este tiempo de acción que había experimentado. La cosecha de ese año fue magnífica; sembró volver a retomar las citas con su esposa, regó días de pesca y charla con sus hijos y, recogió los mayores frutos de toda su vida porque su tierra ahora, sí era fértil.
Como siempre hecho con mucho cariño, para gente bonita 💜





lunes, 30 de diciembre de 2019

MI RITUAL DE FIN DE AÑO

  TERAPIA DEL ACANTILADO 


Llegamos a los últimos días de este 2019, el tiempo ya se escurre entre los dedos y las miras están puestas en el momento actual en los recuerdos de este año y todo lo que se avecina.
A mí me gusta despedir el año con un pequeño ritual al que cariñosamente llamo "Terapia del acantilado". Hoy lo hice con mis hijos y mi marido y estoy segura que en estos días que faltan volveré a repetirlo con mi madre y hermana o amigas. 


El método es bien simple pero requiere de una reflexión el día anterior y una intención poderosa en el momento en el que se realiza. Para todos los lectores de mi primer libro El sí del Alma, un relato del libro lo dedico a este momento de forma algo más extensa.
Voy a ir al grano, para no enredar algo que es tan simple.
Este ritual se basa en pensar en aquella/s situaciones, personas o cosas propias tuyas de las que te quieres deshacer, suprimir o literalmente tirar acantilado abajo. Puedes pensar en varias opciones pero hacerlo con sentido, tiene que ser algo que realmente te moleste en tu vida y le quieras dar el pase de fin de visita.
Suelo ir al acantilado que está en lo más alto de donde vivo, Castro Urdiales. Imagínate el marco; el cantábrico de fondo con el frío de diciembre. Vas caminando y eliges una piedra. Pero claro, no una piedra cualquiera, ¡no!, tiene que ser un buen pedrusco. Uno que cuando lo mires pienses... está no sale del fondo del mar jamás de los jamases.
Saco del bolsillo el rotulador permanente y sentencio con ganas escribiendo lo que quiero que se marche.
Pongo la intención de que eso que está escrito ya ha salido de mi vida. Entonces me acerco al borde del acantilado. Vuelvo a comprobar que efectivamente no hay ningún espontáneo pescando debajo para no cometer ningún delito y agarro mi piedra. Entonces antes del último paso me detengo unos segundos. Cojo aire y grito con todas mis fuerzas : ¡FUERAAAAAAA! Mientras la lanzo al vacío.
Te liberas, te envalentonas, sientes más espacio. Yo personalmente, me siento más viva.
Si vas acompañado haz que alguien te lo grabe. Pero no lo tengas en el sentido de mostrarlo sino guardarlo para ti. Durante el año, a veces tendrás recaídas y esa situación o persona volverá a rondar por tu cabeza, ponte entonces el vídeo. Vale para eso.
Tus imágenes te recuerdan que lo que te crea esa situación ya está fuera de tu vida y que está en las profundidades del océano y no contigo. Ya verás cómo al venir todo eso de ti, las creerás y te sentirás bien.
Es un compromiso contigo mism@. Es decir, no solo es escribir en 

una piedra y ya. Las cosas no funcionan así. Hay que ponerle la intención y acompañarlo siempre con una acción que será lo que determine si realmente quieres sacarlo de tu vida. La piedra es algo simbólico, es un primer paso hacia la acción
Unos pequeños consejos:
-  Elige la mejor hora: Si eres más tímid@ o es tu primera vez hazlo en una hora en la que no haya mucha gente. Yo lo hice hoy a media mañana y la gente te mira raro. Pero ya me da un poco igual.
- Mejor si vas con alguien. Comparte este momento tan personal con alguien de confianza. Alguien que, aunque no lo haga, te apoye y esté ahí contigo. Empecé haciendo este ritual con mi madre y ahora mis hijos también hacen los suyos propios.
-Cree en ello: Creer es lo que hará que todo funcione.

Este es mi ritual, me encantaría saber cómo es el tuyo. ¿Me lo cuentas?
Gracias por escuchar, te deseo lo mejor.
Feliz 2020.



viernes, 13 de diciembre de 2019

El panel de visualización


EL PANEL DE VISUALIZACIÓN
Y llegamos al último mes del año. Vamos a ir cerrando pequeños capítulos para ir dejando hueco a las cosas nuevas que estar por llegar. Este mes trae implícito un pequeño repaso, se quiera o no, del periodo que dejamos atrás. No seáis muy tiranos con vosotros mismos e intentar hacer una crítica constructiva de la situación. Estoy segura de que hemos hecho todo lo posible con la información, el tiempo y los recursos a nuestro alcance, al menos por la parte que me toca.

Para mí ha sido un año muy completo, con muchos cambios emocionales sobretodo en este último trimestre, en el que el péndulo está un poco en la zona de bajón y espero ir equilibrando y subiendo hacia arriba. A veces las cosas cuestan más de lo que deberían, pero eso no es excusa, hay que seguir adelante.




Hoy os traigo algo muy especial. Algo que, tras hacer un cambio en mi forma de utilizarlo el año pasado, he comprobado en mis propias carnes que funciona ¡vaya si funciona! y estoy segura de que, si lo intentas, verás también un cambio.


Me gusta empezar el año con un plan y para ello me ayudo de mi panel de visualización. En el post de hoy hago referencia a todo lo que ocurre cuando planteas una serie de cambios en tu vida, los plasmas en imágenes que tengan una carga emocional alta y los ves cada día, en forma de fotos, de recortes… Las cosas se materializan antes porque, my friend, ¡sin querer entras en acción masiva!

Pero ¿qué es un panel de visualización? ¿Cómo se hace? ¿Para qué sirve?

Es algo muy sencillo que trataré de enseñaros:

Paso 1: Disfruta. Pásatelo como un niño, porque vas a crear lo que será a grandes rasgos tu año. Lo importante es que, durante su construcción sea bien mediante cartulina, dibujos, pegar fotografías, recortes de revistas,  cualquier cosa vale mientras lo veas cada día. Haz un collage, como cuando estabas en primaria y siente orgullo del resultado. Usa tu imaginación porque el límite lo pones tú. Si prefieres digital también, pero es mejor poder verlo directamente como un mural.

Paso 2: Hay que saber muy bien qué es lo que se quiere y tener un compromiso interno de que, lo que está en la foto, llegará a tu realidad por medio de creer en ello + entrar en acción (es decir, irás con toda la artillería a por aquello que quieres para que el resultado sea igual, parecido o mayor a lo que tienes en foto y con fe, con mucha fe).

Paso 3: Aunque en alguna fotografía salga tu familia, este panel es solo tuyo. A mis hijos les encanta mirarlo cada día y me riñen cuando cambio algo pero siempre les digo que es MI panel. Son mis sueños y mis deseos, no los de los demás. Eso tenerlo bien claro.

Paso 4: Admite más. Te darás cuenta que, una vez entrando en acción se te presentarán más oportunidades de las que hayas podido plasmar en tu panel, acéptalas. Suma fotos y las que vayas cumpliendo guárdalas.

Paso 5: Buenas vibras. Tiene que darte buenas vibras, la elección del lugar donde lo colocarás, de las fotos y los recortes. No puedes pensar… vaya esto es muy caro ¡no lo voy a conseguir! Si realmente quieres algo, plásmalo y entonces hallarás la manera de ir acercándote a eso que quieres. Yo quiero una casa independiente con jardín, la deseo hace años. Es algo muy grande. Lo tengo ya todo en la mente y voy acercándome poco a poco a mi objetivo. Sé que está ahí y es para mí. Hace años me desesperaba, ahora ya no, porque sé que va a ocurrir igualmente.

Paso 6: Celebra cada sueño cumplido. Celébralo, siente ese gran orgullo por cada cosa que vas cumpliendo. A cosa cumplida, fotografía que retiras, lo estás haciendo bien.

Yo guardo todas las fotos que se cumplieron, y al final de año, las pego en un cuaderno grande para ver el resumen. Lo que va tardando reevalúo, si sigo queriéndolo, si he hecho todo o podría hacer algo más para acercarme a ello.

*Paso 7: Hazlo anualmente. Le he puesto un asterisco a esta porque es la que marcó la diferencia. Llevaba muchos años haciendo mi panel. Siempre era el mismo, pero eran sueños para cumplir en 5,10 o 15 años… no había un guion o mapa de acción.

He descubierto que, si cada año hago uno con todo lo que quiero conseguir, me obligo a salir de mi zona de confort y realmente llegas a cogerle el gustillo a esto de la acción.

Os he puesto con foto un ejemplo pero las posibilidades son infinitas. A mí me gusta elegir un par de frases de esas poderosas para ver cada día. Me encanta planear viajes en familia, cursos, proyectos que haré durante el año y me hago un juramento de esos internos conmigo misma “voy a cumplir todo lo que está expuesto aquí” por eso me tomo mi tiempo en cada foto que elijo, cada frase, cada todo.













Deseo que os sirva, que aunque os parezca algo tonto lo intentéis porque yo este año me he quedado asombrada con el resultado.

Este no es mi panel de visualización, sino los resultados que he conseguido este año desde que hice lo que yo llamo terapia del acantilado 😅 (los lectorxs de mi libro "El Sí del alma" ya sabrán de que hablo)

Presentar unos escritos que han terminado siendo mi primer libro de relatos. Toda la experiencia vivida gracias a la editorial Rubric (www.rubric.es) que apostó por mí. A mi familia, amigos y desconocidos que vinieron y lo compraron, que estuvieron en la presentación y en la firma de El sí del alma y que han hecho que siga escribiendo. Gracias a todo eso, dentro de pocos días os presentaré de manera digital, "El sí del alma Feliz navidad" ¡estoy deseando enseñaroslo!
Estas son las imágenes a grandes rasgos porque me han pasado cosas increíbles, he conocido a gente maravillosa y tengo a mi familia que siempre me apoya❤️
Estas semanas antes de que acabe el año vamos a exprimir bien el tiempo 😄

martes, 5 de noviembre de 2019

El pirata






LA PALABRA PIRATA CAMBIÓ SU VIDA



Hace algunas semanas que no ando por el blog pero tengo una buena excusa. Trabajo  preparando unas historias muy especiales que quiero que vean la luz estas navidades y, estoy enfocando toda mi energía en ello. Al mismo tiempo, estoy haciendo un curso de relato que me lleva las pocas horas de noche que puedo aprovechar, vamos un poco liada.

Hoy me di cuenta de la importancia que tiene una sola palabra para mover, sacudir o alterar la vida de una persona, basta solo con una.

En mi caso, uno de los detonantes para querer escribir más seguido fue leer historias como la que os presento a continuación. La he tomado prestada del libro “Sopa de pollo para el Alma de la Mujer”  que si no lo habéis leído, os lo recomiendo. 

Hace ya algunos años que leí este libro, y, la historia que viene a continuación se me quedó muy grabada. Es muy sencilla, pero a la vez, lo tiene todo. Ojalá algún día, alguno de mis escritos pueda agitar el mundo de alguien también así, de esta misma forma.

Espero que os guste, es preciosa.

El pirata

 

No vemos las cosas como son, las vemos como somos.

Anai's Nin

 

Un día, la señora Smith se encontraba en la sala de espera de su médico cuando un niño y su madre entraron al consultorio. El niño llamó la atención de la señora Smith porque llevaba un parche sobre un ojo. Se sorprendió al ver qué poco parecía importarle la pérdida de un ojo, y lo observó mientras seguía a su madre hasta la silla más cercana.

Aquel día el consultorio del médico estaba lleno, así que la señora Smith tuvo oportunidad de conversar con la madre del niño mientras él jugaba con sus soldaditos. Al principio él se mantuvo en silencio, maniobrando con los soldaditos sobre el brazo de la silla. Luego se trasladó silenciosamente al piso, lanzándole una mirada a su madre.

En cierto momento la señora Smith tuvo ocasión de preguntarle al niño qué le había sucedido en el ojo. Se detuvo a considerar la pregunta largo rato y luego replicó, levantando el parche:

—No tengo nada en el ojo. ¡Soy un pirata!

Y regresó a su juego.

La señora Smith se encontraba allí porque en un accidente automovilístico había perdido una pierna desde la rodilla. La cita de aquel día con el médico era para determinar si estaba lo suficientemente curada como para acomodar una prótesis.

La pérdida había sido devastadora para ella. Aun cuando se esforzaba por ser valiente, se sentía una inválida. Racionalmente sabía que esta pérdida no debía interferir en su vida, pero en lo emocional no podía superar este obstáculo. Su médico le había sugerido practicar visualizaciones, y ella lo había intentado, pero era incapaz de forjar una imagen perdurable y emocionalmente aceptable. Se seguía viendo como una inválida.

La palabra "pirata" cambió su vida. De inmediato se sintió transportada. Se vio vestida como el Corsario Negro, a bordo de un barco pirata. Estaba de pie, con las piernas separadas... y una de ellas era una pata de palo. Tenía las manos bien aferradas a las caderas, la cabeza y los hombros erguidos, y sonreía frente a la tormenta. Los vientos tempestuosos azotaban su casaca y su cabello. Un rocío helado barría la balaustrada de cubierta mientras grandes olas rompían contra el barco. El navío se mecía y gemía bajo la fuerza de la tempestad, pero ella permanecía firme... orgullosa, impertérrita. En aquel momento, esa imagen sustituyó a la de la inválida y le devolvió su coraje. Miró al niño, ocupado con sus soldados.

Pocos minutos más tarde la llamó la enfermera. Mientras se balanceaba en sus muletas, el niño advirtió su amputación.

—Oiga, señora, ¿qué pasó con su pierna? —le preguntó.

La madre, del niño se sintió mortificada.

La señora Smith contempló por un momento su pierna más corta. Luego le respondió con una sonrisa:

—Nada. Yo también soy un pirata.

Marjorie Wallé


Espero que os haya gustado, sigo creando las mías propias, pero siempre que puedo, vuelvo a esta saga de libros porque, de alguna forma fue el origen y mi detonante para empezar por este camino, que todavía no acaba más que dar el primer paso.
Como siempre, gracias por leer. Hecho con mucho cariño, para gente bonita. 💚


 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Período Detox. Vuelta Don't Stop


        
PERIODO DETOX Y REFLEXIONES POST VACACIONALES
 
¡Hola de nuevo! Hace tiempo que no estoy por aquí y tenía mono de escribir mis pequeñas cosas. No, no os he abandonado. Simplemente he tenido un periodo de Detox general.
El verano se ha pasado como un suspiro, y poco a poco nos hemos ido metiendo en la rutina otra vez. Los niños, llevan la adaptación del colegio casi mejor que yo, y por mi cabeza empiezan a asomar nuevos  y emocionantes retos, al menos eso pinta.
En estos meses atrás me he dado cuenta de la importancia que tiene el estar también “desconectado” no solo de las redes sociales, sino también de todo lo habitual, para poder pensar en aquello que realmente quiero hacer, sin intrusiones externas que me distraigan.
Entonces fue cuando me tocó  mirar hacia adentro…

Cosas que ya estaban y que hay que seguir trabajando en ellas

Comencé a escribir, con mucha emoción, lo que espero que se convierta en mi segundo libro. Estoy dando pinceladas a lo que quiero hacer, pero, necesito más formación. Entonces no me agobié, simplemente escribí a grandes rasgos lo que quería plasmar en cada uno de los personajes y de momento se ha quedado ahí. Seguiré con mis cursos en Octubre para volver a la carga en este aspecto, con muchas ganas. Quiero seguir subiendo hacia una lectura más fresca y dinámica.

 

 *Libros que me han ayudado este verano: Adquirí en un mercadillo el maravilloso libro de Louise L. Hay Usted puede sanar su vida,  que llevaba tiempo queriendo tener, me encanta volver a leerlo una y otra vez.

A correr, de Alma Obregón para inspirarme en una historia real antes de dar mi pequeño gran paso (os lo recomiendo si os gustan las historias de superación)

Los libros de Leire Piriz que ya os comenté antes del verano, son muy buenos y completos (nutrición y estilo de vida).

Entonces fue cuando me tocó analizar los primeros seis meses del año…

 

Gracias a que en “mi oficina” tengo los *recortes de aquello que quiero conseguir, este año mi sorpresa ha sido que, he ido retirando fotos y casi casi tengo cumplido todo aquello que me propuse, pero, por el camino han ido naciendo cositas nuevas. Éstas, me tambalean, me sacuden y me hacen ser más yo. Me dan pistas de por dónde debo ir, y con fe ciega, camino hacia ellas, sin más.

Es esa sensación de que la fase creativa está volviendo otra vez a mí, que me empuja para abrir más los ojos y me hace tener esa visión túnel enfocada en lo que realmente me importa.

Todo empezó cuando decidí que quería cuidarme más, de aprovechar el verano y hacer zumos naturales, polos de frutas y comidas más saludables…

 

*Explicaré el tablero de visión a finales de este año.

 

Cosas que han llegado a mí y no he dicho que No

  
Y entonces fue cuando una amiga del Camping me propuso hacer la carrera de Unicef de Noja, tan solo eran 4 km y lo haríamos en grupo. Era mi primera carrera, pero lo que no sabía, es que sin querer abrí la puerta a aquello que llevaba años queriendo hacer, correr.
Y sin más allí estábamos un domingo, rodeados de cientos de personas  haciendo Zumba para ir calentando, en la plaza de la villa. Todos, mayores y pequeños, familias enteras, carritos de bebés, abuelos y abuelas…
Por un instante miré a mi alrededor, ese ambiente me había fascinado. Agarré fuerte a mi hijo de la mano y pude notar como la energía salía de mí, liberando todo el estrés, me sentía más que feliz.
La salida fue un poco agobiante con tanta gente de un lado para el otro. Los niños del grupo se fueron por el “atajo” acompañados de los vecinos, nos esperarían en la meta. Y nos pusimos a correr sin más. Yo seguía a la marabunta sin pensar mucho en lo que me esperaba por delante. En la primera curva llenando las aceras había carteles, gente animando a conocidos y desconocidos, era inevitable que en cuestión de minutos, e ir viendo todo aquello, la piel se me quedase "chinita", como dice mi amiga mejicana, y los ojos se me empezaron a empapar de la emoción ¡Qué sensación más maravillosa!
En ese momento me di cuenta que durante casi una hora entera corriendo a mi pequeño ritmo, centrándome solo en eso, sin pensar en nada más. Tanto lo urgente como lo mundano tendría que esperar, acababa de encontrar un rincón para mí, estaba más que agradecida.
Hubo un rato en que pensé que no podía más pero, la emoción de llegar a la meta me invadía por completo y seguí, seguí sin parar, sin pensar… y crucé.
Mi hijo me estaba esperando y abrazados corrimos los últimos metros. Creo que recordaré ese día para el resto de mi vida.
Y así seguimos hasta hoy, que voy muy poco a poco y que gracias a mis locas compañeras de trabajo el mes que viene haremos los 10km en el Bilbao Night Marathon ¡estoy deseando que llegue!

 

Pues, como veis, aquí sigo, sumando experiencias. Ha sido un verano muy productivo, con decisiones que irán dando sus frutos para el año próximo, de momento sigo cosechando a mi ritmo, un ritmo que no para.

 
La vida ha hecho que demos la bienvenida a nuestro hogar a un nuevo miembro gatuno, nuestra niña, Milka. Se la encontraron merodeando por la basura y una vecina la recogió y automáticamente pensó “tú te vas con Patry” y así ha sido.

 

Os invito a que os quedéis, y que me leáis. Puede ser que entre alguna línea haya algo que os valga, os ayude u os saque una sonrisa.

Como siempre, hecho con mucho amor para gente bonita.

Nos vemos pronto, hasta entonces, disfrutar de todo lo bueno que tiene la vida.






miércoles, 17 de julio de 2019

AL RICO VERANO



No sé a ti, pero, para mí, el verano me saca la mejor de las sonrisas, de esas que no se pueden evitar. Ya sé, estamos metidos en pleno Julio voy un poco tarde… pero solo un poco.


En esta estación, parece que todo adquiere un color más especial, los sentidos se me disparan como radares  y descubro como ese mundo que estaba ahí, parece más brillante.


















Si como yo, tienes la suerte de vivir en un sitio cercano al mar, este periodo es el más esperado  de todo el año, no podrás negármelo. Un ratito cerca de la playa cada día hace que las cosas cotidianas que nos preocupan pierdan por un momento su importancia. Personalmente, siempre he sentido una conexión con el mar, es hipnótico “algo tiene, que me retiene”.


 Noto esa felicidad cuando empieza a llegar el olor a sal, a crema solar, a café con hielo y gazpacho. Sabe a helado, a fruta fresca, a besos bajo el agua. Los zumos naturales tienen más sabor y una cervecita junto al mar con los amigos es la mejor terapia que hay.


 El tacto de la arena entre los pies, la brisa que se cuela por el pelo cuando vas montada en la bicicleta, las carreras en chanclas detrás de los niños…


La barbacoa a todo gas con comidas, meriendas y cenas al aire libre. Reencuentros compartiendo risas y crear nuevos recuerdos con amigos y familia…mecidos por la suave temperatura de la noche del verano.


El cielo se despeja y aparecen más estrellas de las que podrás contar jamás en una sola vida, tumbada en una hamaca bajo ese cielo oyendo los grillos, eso para mí, es paz. Llegan sonidos de olas al romperse, de conciertos de verano, de querer estar en la calle todo el día… Ciclos que se cierran y otros nuevos que comienzan.


Por ello es cuando, en este periodo, hay que subir esta vibración para aprovechar todo lo bueno que puede hacer por nosotros el verano.


No solamente recibir la Vitamina D del sol, tomando las precauciones para la piel por supuesto, sino que en esta estación cargaremos nuestras pilas de cara al otoño.


He recopilado unos tips que espero que os sirvan, o por lo menos que si no habéis pensado en ellos os despierte la curiosidad.


¡Vamos a ello!
  • Ajústate a esta estación:












A parte de preparar tu piel, pelo y ropa hay cosas que hay que ajustar de cara al verano, para mí una de las cosas más importantes es la alimentación, sobre todo si tienes niños en casa. Para no caer en malos hábitos o ir a lo fácil a la hora de las comidas, prepárate eligiendo bien aquellos platos más fresquitos, échale imaginación y atrévete a probar cosas que, quizás, hasta ahora no te habías planteado probar.


Mi última adquisición ha sido Los libros de Leire Piriz: Zumoterapia para las cuatro estaciones y Smoothies verdes. Tienen un montón de recetas para hacer, con información nutricional que es buenísima, sencilla de entender y de alto valor.


Ya estoy mirando un montón de ellas que me encantan, la licuadora está de camino, hora de experimentar y saborear el resultado. ¡En casa lo vamos a disfrutar un montón!
*Las compré directamente en Amazon poniendo su nombre, os los recomiendo.
* Para saber más sobre ella y su trabajo, es fantástica. http://www.leirepiriz.com

  • Descanso mental: 10-15 minutos para ti antes de arrancar el día o a media tarde para recargar pilas. Medita, baila, escuchar música, leer un capítulo de tu libro favorito, hacer algo por y para ti en este tiempo sin que nadie te moleste. Intenta encontrar también un ratito para “no hacer absolutamente nada”.
Deja que tu mente descanse y céntrate en el momento presente, no pienses ni hagas nada más allá que “simplemente estar”.


Mi truco con los niños es: como ya tengo cogida más o menos la hora al pequeño que es muy madrugador, me pongo la alarma quince minutos antes para poder disfrutar a gusto de este ratito. Notarás que empiezas el día de otra manera. Todo fluirá con más calma.
Intento que, según me despierto no salir corriendo de la cama sino, tener ese primer ratito despierta, pero tranquila, para ir visualizando mi día con todo lo que me espera.

  • Muévete: Pero bueno… ¿no acabas de decir que no haga nada?... Pues sí, pero hay que repartir los momentos. Descansa un rato pero el resto del día sal a la calle y mueve ese cuerpo a donde los pies te lleven. Sea al trabajo, de Paseo, nadar, montar en bici, deportes al aire libre, acuáticos, jugar con tus hijos… las posibilidades son tantas como tú quieres que sean.
  •  Llena tu vida de música: Aprovecha los conciertos, las canciones frescas tan pegadizas del verano. Enciende la radio, llena tu vida de música. Verás como tu vibra sube y de paso tus endorfinas. En casa, en el coche, ¡la música nos eleva por encima de lo mundano!
  • Deja que el color se quede: Si el sol, las frutas, la naturaleza sacan su mejor colorido en esta época, no vayas a quedarte atrás. Llena tu armario, accesorios, pulseras de colores vivos. Llega el color a las uñas, al pelo, a los bolsos y los labios…  Hará que te sientas con más ánimo, ¡estoy segura!
  • Cuida la información que te entra: Selecciona muy bien la información que te llega del exterior, sobre todo si hay niños cerca. No hay censura en las televisiones, parece que no hay restricción horaria para sacar ciertos tipos de contenidos que pueden dañar a los más pequeños. Cambia la revista de cotilleos por un libro que hayas querido leer durante todo el año, haz ese curso on line pendiente.. Seguro que hay algo que te has quedado con ganas de hacer. Consíguelo y dale caña. Este año descubrí lo que es tener una agenda pequeña para el bolso. No se trata de escribir para no olvidar sino, para planificar algo grande en pequeños pasos. Me he dado cuenta que, disfruto más de todo el proceso poniéndome pequeñas tareas diarias, así mantengo mi ilusión por el proyecto que estoy haciendo y me da la sensación de que no hay prisa y realmente disfruto con todo aquello que tengo por delante.
  • Reevalúa el primer semestre: Dale un repaso a las cosas que has conseguido este año y felicítate por ello. Piensa en lo bien que te sentiste cuando obtuviste aquello que tanto querías conseguir y da las gracias por ello. Si hay algo que no conseguiste o lo dejaste a medias, no te tortures. Haz una crítica constructiva de la situación y piensa si realmente hiciste todo lo que pudiste para llegar hasta ello. Te queda medio año ¿crees realmente que lo que resta de este año podrías  llegar a lo que te has planteado? Es hora de reevaluar, de ser sincero con uno mismo y seguir hacia adelante.




  • Llena tu vida de amor: En esta estación hay ciclos que terminan y otros nuevos que empiezan para ti. Seguramente abrirás la puerta a tu vida de personas nuevas tanto a nivel de amistad, como de amor. Si ya tienes pareja y coincidís unos días de vacaciones la paciencia será tu arma. Aprovecha esos momentos para hablar de cosas que el día a día no te permite profundizar. Si también tienes hijos, dedícales tiempo, comparte con ellos juegos, besos, canciones, preparar recetas fresquitas, guerras de globos de agua, excursiones… yo me convierto en una niña más, y me encanta.
  • Sé feliz: Intenta mantener el enfoque en tu felicidad. En cuanto entiendas que tú eres responsable de tu propia felicidad, hallarás tu camino. No vivas en la vida de otros, no intentes entender el comportamiento de otros, no te metas en mente ajena porque esa será tu perdición. Enfócate en lo que realmente importa, en ti y en los que amas. Selecciona aquellas pequeñas cosas que te hacen feliz y practica, practica sin fin.
  • ¡Sigue creando! : No dejes que la maquinaria se pare. Si estás en fase creativa o con proyectos, dale forma incluso de vacaciones. Si te apasiona lo que haces no dejarás de crear, cada día un granito más.


Te deseo un verano lleno de momentos inolvidables, grandes aventuras y de alguna que otra locura 😂
Que antes de que la vida te sonría, sonríe tú primero para atraer hacia ti todo aquello que te mereces, que esperas y que la felicidad te pille en cada esquina.

Como siempre escrito con mucho ♥️ para 🥰gente bonita.
¡Disfruta del verano. Disfruta de la vida! 😎


EJERCICIO DIA 19

       Muy buenos días, hoy empezaremos pasito a pasito a crear nuestra propia magia por medio de nuestra gratitud. El ejercicio de hoy es b...